Conversando sobre el futuro del turismo en Panamá
¿Qué significa hoy hablar de turismo sostenible y regenerativo en Panamá? ¿Y cómo podemos lograr que el turismo contribuya realmente al bienestar de las comunidades y a la protección de los territorios?
Para explorar estas preguntas, conversamos con Annie Young Presidenta de la Fundación Panameña de Turismo Sostenible (APTSO) Kevin Domínguez, joven profesional y Coordinador de Proyectos.
Desde distintas experiencias y generaciones, ambos comparten una misma convicción: el turismo puede ser mucho más que una actividad económica. Puede convertirse en una herramienta para conservar la biodiversidad, generar oportunidades más equitativas, valorar las culturas locales y contribuir a la regeneración de nuestros territorios.
En esta conversación conocemos la visión de APTSO, los avances y desafíos del turismo sostenible en Panamá y, sobre todo, la transición hacia un modelo donde comunidades, naturaleza y actividad turística puedan prosperar juntas.
1. ¿Cómo definiría actualmente el turismo sostenible en Panamá y qué avances concretos se han logrado en los últimos años?
Hoy hablar de turismo sostenible en Panamá significa ir más allá de reducir impactos ambientales. Implica entender el turismo como una herramienta de desarrollo territorial capaz de contribuir simultáneamente a la conservación de la biodiversidad, el bienestar de las comunidades locales y la generación de oportunidades económicas más equitativas.
Además, estamos avanzando hacia una visión regenerativa: no solamente preguntarnos cómo conservar lo que tenemos, sino cómo el turismo puede contribuir a restaurar ecosistemas, revitalizar culturas, fortalecer economías locales y aumentar la resiliencia de los territorios.
Panamá ha logrado avances importantes. El Plan Maestro de Turismo Sostenible estableció una hoja de ruta basada en nuestro patrimonio natural y cultural; han surgido empresas comprometidas con mejores prácticas; y se han consolidado iniciativas de turismo rural y comunitario, entre ellas la Red SOSTUR, que busca conectar emprendimientos locales con capacitación, articulación, mercados y oportunidades dentro de la cadena de valor turística.
El gran desafío ahora es pasar de iniciativas individuales a un modelo territorial integrado, donde sector público, empresas, comunidades y organizaciones trabajen alrededor de una visión compartida del destino.
2. ¿Qué papel desempeña APTSO en el desarrollo y promoción de un modelo turístico más sostenible?
APTSO actúa principalmente como facilitador, articulador y espacio de co-creación entre comunidades, empresas turísticas, instituciones públicas, academia y organizaciones de conservación.
Nuestro trabajo se articula alrededor de cuatro pilares:
• Conservación y regeneración de ecosistemas: promovemos mejores prácticas de gestión turística que protejan la biodiversidad y contribuyan progresivamente a la regeneración de los territorios.
• Turismo equitativo y economías locales: promovemos una actividad turística que genere oportunidades para comunidades, MIPYMES y emprendimientos locales, procurando que una mayor parte del valor generado permanezca en el territorio.
• Educación para la sostenibilidad y regeneración: sensibilizamos y acompañamos a los diferentes actores del turismo en la adopción de prácticas sostenibles y regenerativas.
• Turismo comunitario y Red SOSTUR: co-creamos junto a las comunidades procesos que permitan desarrollar sus propias capacidades, experiencias y oportunidades de acceso al mercado, respetando su identidad, conocimiento y visión del territorio.
A esto se suma nuestro Sello de Calidad Turística Sostenible y Regenerativa, mediante el cual acompañamos al sector privado en su transición desde buenas prácticas de sostenibilidad hacia modelos capaces de generar impactos positivos en los territorios.
3. ¿Cuáles son los principales destinos o comunidades de Panamá con mayor potencial para desarrollar turismo sostenible?
Más que identificar únicamente destinos con “potencial turístico”, creemos que Panamá posee territorios con una extraordinaria diversidad biológica y cultural donde el turismo puede convertirse en una herramienta complementaria de conservación y bienestar local.
Entre ellos destacan:
• Cuenca del Canal y corredor de Colón: biodiversidad, observación de aves, patrimonio histórico, bosques tropicales y comunidades con oportunidades para desarrollar experiencias vinculadas a conservación y naturaleza.
• Península de Azuero: patrimonio cultural, paisajes productivos, agricultura, artesanía y ecosistemas marino-costeros que permiten vincular turismo, identidad territorial y conservación.
• Territorios indígenas: Guna Yala, Naso Tjër Di, Ngäbe-Buglé y territorios Emberá y Wounaan poseen extraordinarios patrimonios culturales y naturales. El turismo debe desarrollarse respetando su gobernanza, autonomía, cosmovisión y capacidad de decidir qué tipo de turismo desean recibir.
• Bocas del Toro y Chiriquí: territorios de enorme biodiversidad terrestre y marina donde pueden converger turismo, ciencia, educación ambiental, producción local y conservación.
• Coclé rural y comunitario: comunidades, emprendimientos y paisajes donde el turismo puede complementar actividades productivas, poner en valor el patrimonio cultural y contribuir a la protección de bosques y fuentes hídricas.
El verdadero potencial no depende únicamente del atractivo turístico, sino de la capacidad de construir modelos adecuados a la identidad, límites y aspiraciones de cada territorio.
4. ¿Qué oportunidades económicas genera este modelo para las comunidades rurales, indígenas y pequeños emprendedores?
Cuando está bien gestionado, el turismo puede convertirse en una herramienta de diversificación económica y prosperidad compartida, particularmente en territorios alejados de los principales circuitos económicos.
Puede generar ingresos complementarios para agricultores, pescadores, artesanos, cocineras, guías, transportistas y pequeños hospedajes; estimular cadenas de suministro locales; aumentar el valor de productos culturales y agroalimentarios; y abrir oportunidades para mujeres y jóvenes.
Pero el objetivo no debería ser crear comunidades dependientes del turismo. Desde una perspectiva regenerativa buscamos que el turismo fortalezca economías locales diversas y resilientes, complementando las actividades que ya existen en el territorio.
También implica una pregunta fundamental: ¿cuánto del valor generado por el turismo permanece realmente en la comunidad?
Ese es uno de los indicadores que debemos comenzar a mirar con mayor atención.
5. ¿Qué tan preparada está la industria turística panameña para responder a viajeros que buscan experiencias responsables con el ambiente?
Panamá cuenta con empresas, guías, alojamientos y organizaciones comunitarias que llevan años desarrollando prácticas responsables y experiencias de naturaleza de muy buena calidad. Existe, por tanto, una base importante sobre la cual construir.
Sin embargo, la preparación sigue siendo desigual.
Persisten retos relacionados con gestión de residuos, agua y energía, reducción de plásticos, compras locales, accesibilidad, medición de impactos y relación efectiva con las comunidades anfitrionas.
También necesitamos evolucionar de acciones aisladas hacia sistemas de gestión verificables, donde las empresas puedan medir su desempeño y avanzar progresivamente.
Por eso herramientas como la certificación pueden ser importantes: no solamente como un sello de reconocimiento, sino como una hoja de ruta para la transformación empresarial.
6. ¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrentan las empresas que quieren adoptar prácticas de turismo sostenible?
Uno de los mayores retos es que muchas empresas quieren mejorar, pero no siempre cuentan con los recursos, conocimientos o incentivos necesarios para hacerlo.
Entre las principales barreras encontramos:
• Acceso a financiamiento: muchas mejoras ambientales requieren inversiones iniciales que resultan difíciles para MIPYMES.
• Asistencia técnica: las empresas necesitan acompañamiento práctico y continuo, no solamente capacitaciones puntuales.
• Medición: todavía existe dificultad para traducir conceptos como sostenibilidad, regeneración o impacto positivo en indicadores concretos de gestión.
• Infraestructura del destino: una empresa puede gestionar responsablemente sus residuos, pero necesita sistemas territoriales adecuados de recolección, reciclaje, agua, energía y saneamiento.
• Incentivos insuficientes: adoptar mejores prácticas debe traducirse también en ventajas de mercado, financiamiento, promoción y reconocimiento.
La sostenibilidad no puede recaer únicamente sobre la voluntad individual de las empresas; necesita un ecosistema que facilite y premie la transformación.
7. ¿Puede el turismo sostenible convertirse en una ventaja competitiva de Panamá frente a Costa Rica y otros destinos de la región?
Sí, pero Panamá no debería intentar convertirse en una copia de Costa Rica.
Nuestra ventaja está precisamente en nuestra singularidad.
Panamá posee una extraordinaria concentración de biodiversidad, conectividad internacional, dos océanos, culturas indígenas vivas, el Canal, patrimonio histórico y una enorme diversidad de paisajes en distancias relativamente pequeñas.
La oportunidad está en construir una identidad propia de turismo sostenible y regenerativo, donde naturaleza, cultura, comunidades y sector privado formen parte de una misma propuesta de valor.
Más que competir únicamente por número de visitantes, Panamá puede competir por calidad de experiencia, conservación, autenticidad y valor generado para el territorio.
8. ¿Cómo evitar que el crecimiento turístico termine afectando precisamente los ecosistemas y comunidades que atraen a los visitantes?
La primera pregunta debería ser: ¿qué tipo de turismo quiere y puede sostener cada territorio?
No todos los destinos necesitan crecer de la misma manera ni recibir el mismo volumen de visitantes.
Para evitar modelos extractivos necesitamos planificación territorial, participación comunitaria desde el inicio, gestión de flujos de visitantes, monitoreo ambiental, protección de ecosistemas sensibles y mecanismos que aseguren una distribución más justa de los beneficios.
También debemos pasar de la idea de “capacidad de carga” únicamente como número de visitantes hacia una mirada más integral: límites ecológicos, sociales, culturales y de infraestructura del territorio.
El turismo debe adaptarse al territorio, y no el territorio al turismo.
9. ¿Qué incentivos, financiamiento o políticas públicas hacen falta para que más empresas turísticas adopten modelos sostenibles?
La transformación del sector necesita una combinación de financiamiento, incentivos, asistencia técnica y políticas públicas coherentes.
Necesitamos instrumentos financieros accesibles para eficiencia energética, gestión del agua, energías renovables, reducción de residuos, restauración de ecosistemas y adaptación climática; incentivos fiscales o comerciales para empresas que demuestren mejoras verificables; y mecanismos específicos para que MIPYMES y emprendimientos comunitarios puedan acceder a estas oportunidades.
Pero también necesitamos crear una ventaja real para hacer las cosas bien.
Las empresas certificadas o que demuestren desempeño sostenible podrían recibir mayor acceso a promoción, programas de financiamiento, compras institucionales, alianzas comerciales u otros incentivos.
La transición hacia modelos sostenibles y regenerativos no debería verse únicamente como un costo empresarial. Es una inversión en competitividad, resiliencia, justicia climática y en el futuro de nuestros destinos.
10. ¿Cómo visualiza APTSO el turismo sostenible en Panamá durante los próximos cinco años y qué debería hacerse desde ahora para alcanzar ese escenario?
Visualizamos un Panamá que evoluciona de la sostenibilidad hacia la regeneración.
Un modelo donde no solamente intentemos minimizar los impactos del turismo, sino que utilicemos esta actividad para contribuir a regenerar ecosistemas, fortalecer culturas, diversificar economías locales y construir territorios más resilientes.
Imaginamos empresas turísticas capaces de medir y mejorar su impacto; comunidades participando activamente en las decisiones sobre el turismo que ocurre en sus territorios; emprendimientos comunitarios integrados dignamente en las cadenas de valor; y una mayor colaboración entre sector público, privado, academia, organizaciones ambientales y comunidades.
Para lograrlo debemos comenzar ahora: invertir en capacidades locales, desarrollar mecanismos de financiamiento verde, fortalecer sistemas de certificación y medición, mejorar infraestructura sostenible, conectar a las MIPYMES con mercados y, sobre todo, construir procesos de gobernanza territorial donde las decisiones sean compartidas.
Para APTSO, el futuro no consiste solamente en tener más turismo, sino en preguntarnos:
¿Qué tipo de turismo queremos y qué legado queremos que deje en Panamá?
Nuestra apuesta es por un turismo que contribuya a que los ecosistemas, las culturas, las comunidades y las economías locales puedan prosperar juntas.



El turismo sostenible beneficia a las comunidades rurales y sus ecosistemas, poniendo las necesidades del destino en el centro y promoviendo experiencias auténticas e intercambios culturales.


